Desde las 4:30 de la madrugada (hora peninsular) del 20 de marzo, estamos en primavera, en España

Al menos, astronómicamente hablando. Este día de equinoccio, día y noche duran prácticamente lo mismo en todas partes de la Tierra, 12 horas, menos en los polos, donde el Sol no termina ni de salir, ni de ponerse, sino que recorre el cielo como medio disco rasante.
Según recuerda el astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN), “en los polos el día del equinoccio es muy especial. En el norte se pasa de un periodo de 6 meses de noche a un periodo de 6 meses de día. Ese medio disco sobre el horizonte que se levanta para no volver a esconderse hasta el equinoccio de otoño”.
En el resto del planeta, sale exactamente por el punto cardinal del este y se pone exactamente por el oeste. En el Ecuador, el Sol estará en lo más alto, el cenit. Resulta curioso, porque es el único lugar de la Tierra donde este día no será difícil ver sombras proyectadas.
Sólo dos días al año ocurre algo así. Esto es debido a que este 20 de marzo los dos polos terrestres están a la misma distancia del Sol.
Al estar el eje de la Tierra inclinado respecto a cómo gira alrededor del Sol, los rayos de éste nos llegan de manera más directa cada día hasta el verano, en nuestro hemisferio.

Fuente: Diario el Mundo.Mario Viciosa Madrid